Menu

La soltería en las madres adolescentes

(Por Mailén Novicci) Ser madre soltera es cada vez más recurrente. Según porcentajes publicados en 2018 por Infobae, un 15 por ciento de embarazos que ocurren en el país son de madres jóvenes, especificando que 109 mil son adolescentes y 3 mil son niñas menores de 15 años, algo que se mantuvo estable durante los últimos 5 años. En este marco, se define como madre soltera a aquella que decide cuidar a una hija o hijo sin el acompañamiento masculino.

En marzo, Argentina se vio movilizada por una cadena de relatos de mujeres que, a través de las redes sociales y bajo el hashtag #YoCrioSola, dejaron en evidencia a los padres de sus hijos, a los que abandonaron y no se hicieron cargo. La idea nació con la intención de solidarizarse con Jimena Barón por la ausencia del ex futbolista Daniel Osvaldo en la crianza de su hijo Morrison, y de esa manera las chicas empezaron a multiplicarse y a contar sus vivencias a través de un hasgtag que llegó a ser trending topic en el país.

El lugar de residencia influye mucho en el embarazo, no es lo mismo tener un hijo en una ciudad como Rosario que tenerlo en el campo, ya que allí los hospitales o las salas de auxilios no se encuentran cerca o al alcance de la mano. Catalina G., nacida en Chaco, tuvo su primer hijo en 1988 tras cumplir los 16 años: “Para mí no fue fácil, tenía a todos mis hermanos a mi cargo porque mi mamá había fallecido y tuve que trabajar hasta el último día de mi embarazo”. El acompañamiento familiar también es un condimento importante, la joven chaqueña no contó con la ayuda del padre de su hijo y sufrió violencia por parte del suyo, así lo expresó: “En todo momento estuve sola y amenazada por mi papá que me quería sacar a mi hijo, cuando me dieron el alta del hospital no había nadie esperándome así que me fui caminando sola hasta el campo donde estaban mis hermanos. Cuando mi hijo cumplió 4 meses decidí irme de mi casa porque mi papá me pegaba muchísimo”.

Con su hijo en brazos comenzó una huida en la que viajó por distintos montes y pueblos, buscando diversos trabajos. Catalina continuó con su vida en la que sólo tenía lugar su hijo, escapando de su padre. Pasados tres años conoció a un hombre con el que tuvo otro hijo y a quien también debió criar sola ya que su pareja era una persona violenta. Cansada de sufrir a mano de los hombres decidió irse lejos y, sin boleto, comenzó a colarse en trenes y colectivos con sus dos hijos y esperando a su primera hija. Tras veinte días pudo llegar al cordón industrial de Santa Fe, a Capitán Bermúdez. Intentando comenzar de cero, con 21 años y tres hijos a cargo, decidió formar pareja con un hombre al que conoció a través de un trabajo. Pero, nuevamente, la suerte no estuvo de su lado. Tres años más tarde, tuvo otro hijo y dos años después a su segunda hija, ambos con su pareja que sufría de una adicción al alcohol, lo que provocó que la mujer nuevamente cuide a sus hijos sola. Hoy, Catalina tiene 47 años y cinco hijos a los que cuidó y crió sola durante toda su vida.

Diversos son los casos de mujeres y niñas que transitan su embarazo sin el acompañamiento del padre de su hijo. Lola N. quedó embarazada con 14 años, a pocos meses de su fiesta de 15. Con la ayuda de su familia, la joven transitó su embarazo sin la presencia de su pareja: “Fue difícil porque yo no estaba preparada, nadie con esa edad lo está, y el padre de mi hijo no estuvo presente durante esos 9 meses. Cuando nació mi bebé fue peor, decía que iba a verlo tal día y lo dejaba esperando, nunca aparecía”. Hace casi un año que el niño no ve a su padre: “Le pedí que deje de venir, mi hijo lo veía cada un mes por media hora nomás, porque él no quería venir o se olvidaba y eso lo sufren los niños, se ilusionan esperando pero su papá no aparece”.

Tener un hijo a corta edad impide, en muchos casos, continuar estudiando. Esto le ocurrió a la joven y tuvo que frenar sus estudios secundarios para poder criar de su hijo, los que pudo retomar al año siguiente: “Yo pude y puedo seguir estudiando porque cuento con el apoyo y acompañamiento de mi familia pero no todas las mujeres pueden decir lo mismo, hay chicas a las que su familia echa de sus casas y se encuentran solas y desamparadas con un bebé en brazos, sin siquiera el acompañamiento del padre”.

Actualmente, Lola tiene 19 años y está cerca de comenzar una carrera facultativa, con la intención de darle un ejemplo claro a su hijo de que ante todo el estudio es lo más importante y de que nunca hay que bajar los brazos.

Estefanía V. quedó embarazada con 20 años, tras un año y medio de noviazgo. Durante los 9 meses de embarazo su pareja no estuvo presente ya que sufría problemas de adicción: “Aparecía una o dos veces por semana pero lo transité sola, a las ecografías iba sola y es muy feo porque el embarazo pone a la mujer muy sensible y necesita a alguien que le dé cariño, aparte el deseo de una es que el padre de la criatura esté presente. Además de la ausencia del padre de mi hijo, estuve un tiempo peleada con mi familia así que me encontraba del todo sola y devastada”.

Con el pasar de los años y a medida de que su hijo era más grande, Estefanía tuvo la oportunidad de terminar la secundaria y actualmente se encuentra trabajando. “Hoy estoy más acomodada pero cuesta mucho el estar sola criando a un hijo y pasar sola un embarazo porque la mujer sueña y quiere que el hombre la acompañe. Además yo venía de perder un embarazo y me dije a mí misma 'traje otro hijo al mundo porque yo quise, no voy a dejar que le falte nada'. Pero pude salir con mucha fortaleza, lo importante es pensar que de todo se sale”, aclaró. Luego concluyó: “Hoy mi hijo tiene 5 años, es un trabajo muy forzoso pero pudimos salir adelante juntos, estoy trabajando y él puede ir al jardín, me ve constantemente y nunca lo dejo solo”.

El apoyo del Estado

La Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) aporta su granito de arena ayudando a las mujeres, con el fin de prestar una ayuda económica a madres o embarazadas. Por un lado, otorga la Asignación Universal por Hijo: un beneficio que le corresponde a hijos o hijas que podrán cobrar hasta que el mismo cumpla los 18 años y, en caso de padecer una discapacidad, será sin límite de edad. También existe la Asignación Universal por Embarazo, que se cobra desde las doce semanas de gestación hasta el nacimiento. Para cobrar ambas asignaciones deberán estar al día con la libreta familiar y presentar un formulario.

Por otra parte, entre las ayudas sociales que reciben ellas también podemos encontrar la Pensión Madre Soltera establecido por la Ley 5110, un sostén para mujeres solteras y sin apoyo económico del padre del hijo, viudas, y para quienes tengan uno o más hijo menores de 16 años a su cargo. No obstante, cada uno de los beneficios nombrados es de carácter totalmente gratuito y para mujeres sin empleo o que trabajan de manera informal.

Además, existen diferentes hogares de contención para mujeres que transitan la maternidad en soltería. Uno de ellos es el Hogar de Raquel ubicado en Córdoba 3744, en Rosario, que alberga a madres solteras, adolescentes y/o primerizas. De esta manera, las jóvenes son acompañadas por trabajadoras sociales y psicólogas que buscan mejorar la calidad de vida de ellas y las impulsan a que puedan terminar sus estudios.

En Argentina son incontables los casos de madres adolescentes, que se ven obligadas a cumplir el rol de mamá y papá. Demostrando la fortaleza del género femenino, una lucha constante de la que ninguna está exenta y que no es sólo algo actual sino que se remonta a muchos años atrás.