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El legado italiano que se asentó en Rosario

(Por Macarena Villarreal) Cuando hablamos de Rosario nos remitimos inmediatamente al Monumento a la Bandera, al Río Paraná, desde hace más de una década a Lionel Messi y por qué no también al famoso clásico rosarino de fútbol, llevado adelante por Rosario Central y Newell´s Old Boys. Como si fuera poco, Rosario es todo eso y desde 1999 también es la capital del helado artesanal. “Rosario es el corazón de una región que recibió a inmigrantes italianos, protagonistas fundamentales a la hora de darle forma a la ciudad. Entre los hábitos que traían se encontraba la tradicional producción y consumo del gelatto italiano”, contó Jorgelina, secretaria de la Cámara Industrial y comercial del helado artesanal (CICHA).

Los directivos de la CICHA al observar que desde principios del siglo XX el consumo de helado se hace fuerte, llegando a ser la ciudad con mayor consumo per cápita del país y que además la contaba con una mayor cantidad de fábricas trabajadas por heladeros artesanales, decidieron presentar un proyecto de ley ante el Congreso Nacional. Éste sanciona la ley que fue promulgada mediante el decreto N° 86/99 de fecha 13 de febrero de 1999 designando a Rosario como “Capital nacional del helado artesanal”. Este halago fue reconocido el 3 de junio del mismo año en la ceremonia oficial llevada a cabo en el Salón Carrasco del Palacio Municipal de Rosario por el intendente de la ciudad, Hermes Binner, sus secretarios y autoridades del Concejo Deliberante.

La Romagnola fue la primera heladería de la ciudad, fundada en 1948 por Comanducci, un inmigrante europeo. Se situó en Riobamba al 3500 y en el año 1962 quisieron registrar la marca, como ya era utilizada por una fábrica de pastas decidieron ponerle Com-Com, por su apellido Comanducci-Comanducci. En la actualidad el negocio está a cargo de la segunda generación y cuenta con dos líneas, la mencionada Com-Com, que fabrica helados para cadenas y el procedimiento se da de otra manera ya que es industrial, y la Montevideana, que conserva la elaboración artesanal. Esta marca fue tomando distintos caminos, explorando el mundo gastronómico y abriendo sucursales.

En el año 1952, otro inmigrante europeo, Giussepe Capitano, recibe luego de seis meses de espera una fabricadora de helado proveniente de Bologna, Italia. En el corazón de Echesortu nace La Siciliana. En los primeros años la producción se llevaba a cabo en un local de la calle Montevideo al 4200 y posteriormente Capitano salía con su bicicleta a vender sus helados por el Parque Independencia. El negocio fue pasando por distintos locales de la ciudad y cambiando su nombre hasta adaptar el de Helados Catania y se instaló en 1967 en su actual local de Zeballos y Avellaneda. “Catania siempre sostuvo su misma imagen, conservando un solo local porque nunca tuvo sucursales. Fueron capaces de no cambiar el nombre, ni el perfil ni la idea básica de su fundador de tener un mismo local en donde se fabrique y se venda el helado”, detalló Jorgelina.

“El rosarino toma helado en cualquier estación del año”, confiesa Bibiana Castro, titular de la firma Helados Catania, nuera del fundador. Catania es la heladería con más antigüedad y recorrido ininterrumpido de la ciudad, está próxima a cumplir 67 años y aunque los clientes reclamen sucursales en otras zonas de la ciudad, Echesortu sigue siendo su barrio favorito, tal como lo eligió su suegro. “Contamos con un salón de 300 metros cuadrados, con el sector de elaboración a la vista de todos y más de 50 sabores exhibidos en vitrinas. Además tenemos una línea de sabores sin azúcar, aptos para diabéticos y chocolate vegano, un nuevo sabor 100 por ciento cacao a base de leche de coco, destinado a quienes no consumen derivados de animales”, detalló Bibiana.

El sabor elegido por la mayoría en Catania es el chocolate aniversario, creado para su aniversario número 60. La base del sabor es el chocolate amargo, tiene mantecol, bombones rellenos de dulce de leche y una mousse dulce. La representante de CICHA contó que “el gusto que más consumen los rosarinos es el dulce de leche, en todas sus variedades, aunque es el granizado el que más se vende seguido del chocolate y la crema de frutillas”.

Genera inquietud saber cuánto helado promedio consume un habitante de la ciudad reconocida como “Capital nacional del helado artesanal”. Las estadísticas que se publican asumen que en Argentina aumentó significativamente el consumo de helado per cápita, durante el principio del milenio una persona consumía 3 kilos anuales a nivel nacional mientras que a fines del 2017 se arrojó el dato de que el consumo es de 7 kilos. “En Rosario se pudo saber por encuestas anónimas que el consumo llegó a marcar 9 kilos anuales por persona”, aseguró la secretaria de CICHA.

Rosario cuenta con 40 fábricas de helado artesanal, algunas de ellas tienen más de una sucursal, eso significa alrededor de 170 negocios aproximadamente en la ciudad. Los mismos no son ajenos a la inestabilidad económica que atraviesa Argentina y que afecta a todos los rubros. “Nuestro rubro tiene el inconveniente que la mayoría de las materias primas son importadas y el factor dólar hizo que los precios de los insumos fueran muy altos. Además del incremento en los impuestos, sobre todo en la energía, que para los heladeros es una materia prima más y una herramienta fundamental para nuestra industria”, manifestó Jorgelina y agregó que sin energía no se puede elaborar, ni almacenar, ni vender. La titular de Catania no evadió el tema y asumió que teniendo consciencia del tiempo difícil que atraviesa el país se propuso, junto a su equipo de trabajo, poner el pecho a la situación, sostener la calidad pese a todo y cuidar al cliente, para que vuelva.

Jorgelina comentó que CICHA acompaña a los heladeros en la promoción del consumo de helado a través de ciertos eventos. Anualmente, desde el 2012, se lleva adelante la Fiesta Provincial del helado artesanal frente al Monumento a la Bandera. También participan de la Fiesta internacional de turismo en Buenos Aires (FIT) donde se expone todo lo que pueden encontrar en Rosario aquellos que la visiten y, entre ello, destacar la producción del mejor helado del país. Y el próximo 14 de noviembre se realiza una nueva edición de "La noche de las heladerías", desde las 19 horas al cierre, donde los comercios que se adhieran ofrecerán el pote de un cuarto kilo a mitad de precio.

Tomar un helado es sinónimo de pasar y compartir un buen momento. De hecho, existe una frase anónima que lo garantiza: "La felicidad no se puede comprar, pero se puede comprar un helado, que es casi lo mismo".