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Una problemática latente

(Por Lucila de los Santos) Los datos que registraron distintos organismos en relación a la violencia laboral ponen en evidencia que las que más sufren son las mujeres jóvenes. El 60 por ciento de las personas denunciantes que acuden al área de Violencia Laboral de Santa Fe son mujeres, según un informe realizado por el gobierno provincial en 2019. Asimismo, el promedio de edad se encuentra entre los 35 y 38 años. Datos similares surgieron del último Informe Estadístico sobre Violencia Laboral. Esta situación en el mundo del trabajo sigue sucediendo por los patrones culturales machistas y patriarcales de una sociedad que ubica a las mujeres en contextos de mayor vulnerabilidad en las relaciones de poder.

En relación a esta problemática, Fernanda Medina, directora provincial de Promoción de Empleo Digno, explicó: “Como empezó una nueva gestión, primero hicimos un diagnóstico de lo que se estaba trabajando y qué debíamos mejorar. Decidimos ampliar días y horarios de atención en violencia laboral, visibilizar la situación, difundirla e incorporar la perspectiva de género a la hora de trabajar sobre violencia laboral. Los datos nos muestran que quienes más denuncian y consultan sobre violencia laboral son las mujeres jóvenes, es un eje en el que hay que prestar mucha atención”.

Cuando las denunciantes realizan su primera consulta se visibilizan situaciones de alto nivel de estrés y con un gran temor a perder el trabajo. Los jefes varones son los mayores perpetradores de violencia: aquí se visibiliza el ejercicio abusivo de poder que tiene por finalidad someter o excluir a un trabajador o trabajadora de su lugar de trabajo.

En cuanto a las brechas de género en el mundo del trabajo, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) detalló que 7 de cada 10 varones participan en el mercado laboral, y sólo 5 de cada 10 mujeres lo hacen. Para las mujeres es más difícil conseguir empleo y, si lo consiguen, es probable que sea informal. La tasa de empleo para las mujeres es de un 44 por ciento, para los varones crece a un 64 por ciento. La brecha salarial muestra que las mujeres ganan un 25 por ciento menos que los varones y el acceso de mujeres a puestos jerárquicos es muy limitado. Todas estas desigualdades durante la vida laboral causan brechas en el acceso a la pensión por jubilación.

En este sentido, Medina manifestó: “Es importante que se incorpore la posibilidad de que las mujeres accedan a empleos, a denunciar, a participar más y a generar instancias de diálogo y de discusión sobre estas temáticas, pero sobre todo teniendo acciones concretas, como programas puntuales para revertir esta situación. Los cupos también son otra herramienta importante. Es un desafío que lleva tiempo pero no debemos dejar de tenerlo como horizonte, que es tener equidad en esas instancias de decisión”.

Los datos provinciales sobre violencia laboral coinciden con el último Informe Estadístico sobre Violencia Laboral (OAVL, 2019), donde el 62 por ciento de las denunciantes son mujeres. La violencia que denuncian es mayoritariamente de tipo psicológica (86 por ciento), seguida por la sexual (8 por ciento) y por último la física (6 por ciento). Generalmente, estos casos son realizados por un acosador varón.

Un ejemplo de cómo se deben abordar problemáticas como esta es lo que hace el Sindicato de Trabajadores Municipales de Rosario. Yamile Baclini, su secretaria general adjunta, expresó: “Desde el ámbito sindical, que siempre fue un ambiente machista, queremos bajar una línea de conducta de cómo queremos manejarnos, no sólo dentro del sindicato sino que también hacia afuera. Hacemos muchas campañas de difusión con compañeros y compañeras. Todos los años hacemos talleres de concientización y capacitación, en cada instancia que tenemos abordamos el tema del trato digno”.

Y agregó: “Tenemos un estatuto que contempla el trato digno entre pares y con sus superiores y las personas que tienen a cargo, la violencia de género está incluida dentro de esto. Además tenemos una normativa con respecto a la violencia laboral y de género, permite la posibilidad de denunciar y realizar una investigación frente a hechos que tengan que ver con situaciones de violencia”.

Actualmente, las personas que sufren violencia en sus empleos pueden realizar una consulta en la Oficina de Asesoramiento sobre Violencia Laboral, a nivel nacional. O, en en Santa Fe, acudiendo al área de Empleo Digno. La atención se da en casos del sector privado y a nivel formal.

La normativa sobre este tema está contemplada específicamente en el artículo 6 de la ley 26.485, de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales, sancionada en 2009.

Además, en junio de 2019 fue aprobado por la OIT el Convenio 190 que se aplica en el sector público y privado, de la economía tanto formal como informal y en las zonas rurales y urbanas. Allí están contemplados los trabajadores y trabajadoras pero reconoce que las mujeres son las que más sufren violencia y acoso laboral, sobre todo las que se encuentran en situaciones vulnerables, como quienes realizan tareas nocturnas o son migrantes.

Otra de las problemáticas que se contempla en el ámbito laboral son las tareas feminizadas, este tipo de micromachismo que se encontraba completamente naturalizado por los varones comienza a visibilizarse. Al respecto, la directora provincial de Promoción de Empleo Digno dijo: “Es muy importante la responsabilidad, el compromiso y la concientización que tienen que tomar quienes están a cargo de equipos, no sólo los mandos altos, sino también los mandos medios acerca de repartir las tareas de una manera igualitaria y rotativa. Que no le toque siempre a las mujeres hacer café, ocuparse del catering, de reservar salones o de tener preparado un material que se va a utilizar en una actividad y todos los detalles operativos y técnicos que conllevan eso. Sería importante que todos tomen conciencia, no sólo el Estado generando políticas públicas. Hay una cuestión que pasa por modificar esas estructuras en relación a la subjetividad y la construcción colectiva de cada organización”.

La situación que viven muchísimas mujeres en los diferentes ámbitos refleja que aún vivimos en una sociedad patriarcal, donde los varones siguen teniendo beneficios como puestos jerárquicos, y donde continúan ejerciendo violencia psicológica, sexual y física. Las desigualdades y la violencia de género no terminaron, más allá de que en la actualidad exista una conciencia colectiva de los derechos y garantías que contemplan a las mujeres. La lucha siempre se mantendrá, sobre todo hasta que exista la verdadera equidad.